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Córdoba fue ya hace 2000 años capital de la provincia romana. Tras la entrada musulmana en la Península ibérica fue convertida en capital, enriqueciéndose con importantes construcciones entre las que sobresale la Mezquita- y en el siglo X competía en esplendor con Bagdad. Su importante comunidad judía fue una de las más activas intelectualmente del mundo, como puente entre los saberes orientales y occidentales. La figura de Maimónides es, en este sentido, el paradigma de esta labor cultural. De este pasado hebreo queda su esplendorosa judería. En 1236 Fernando III el Santo la reconquistó. Esta ciudad andaluza se sitúa al pie de la sierra del mismo nombre, en pleno valle del Guadalquivir, a unos 120 metros sobre el nivel del mar y es capital de la provincia. Su posición geográfica le confiere un clima muy caluroso en verano, rondando los 40 grados, y suave en invierno, con un régimen de lluvias escaso. El periodo que va de abril a junio es el más benigno climatológicamente hablando. Es un importante mercado de los productos agrícolas que se cultivan en las zonas circundantes. Unida con carretera y líneas férreas a las principales ciudades andaluzas y Madrid, se ha convertido en uno de los principales focos turísticos de la región. La economía local se incrementa con industrias relacionadas con la fundición, la electricidad, los productos químicos, tejidos, maquinaria, cueros, orfebrería, calzados e industria alimenticia. Su población alcanza los 400.000 habitantes.
Artesanía
La herencia morisca se hace patente en la artesanía cordobesa, especialmente en la orfebrería y el trabajo del cuero, manteniendo en la actualidad un amplio colectivo de oficios y producciones artesanas muy representativas de su pasado histórico y artístico. Los artesanía en cuero se desarrollo en Córdoba en la época califal, donde alcanzó su máximo esplendor. Los guadamecileros, como así eran llamados los artesanos del cuero, curtían pieles de carnero y elaboraban en ellas característicos repujados, cuya fama se acrecentó hasta el punto de estar presentes en la propia corte de Carlomagno. Sin embargo, con el paso del tiempo se llamaraon también cordobanes, haciendo referencia esta última denominación a aquellas pieles curtidas cuyo uso tenia una finalidad funcional. Se trataba de pieles de macho cabrío curtidas sin labrar y utilizándose, en su color natural, para la fabricación de zapatos, pequeñas bolsas, guantes, cojines, encuadernación de libros y otros elementos de utilidad cotidiana. En la fabricación de muebles como arcas, baúles, cofres y maletas, el cuero se usaba como revestimiento de la madera, gracias a su resistencia e impermeabilidad. La decadencia de este sector comenzó, sin embargo, a finales del siglo XVIII y se mantuvo languideciendo hasta mediados del 1900. En este momento el propio Ayuntamiento de la ciudad intervino de manera activa, logrando el reconocimiento y permanencia del sector. A ello contribuyó, sin duda, la creación del Museo de las Artes Cordobesas, así como la recuperación de la costumbre de obsequiar, en los regalos de protocolo municipales, con las que podrían considerarse verdaderas obras arte en cuero repujado. Cordobanes (como ya hoy se le conocen) con el escudo de la ciudad y otras representaciones de tradición musulmana pueden adquirirse en algunas de las callejas que conforman el barrio de mayor tipismo en la cuna de los Abderramanes: la Judería. También cabe englobar entre los oficios de mayor tradición en Córdoba el arte de la orfebrería, siendo actualmente una de sus principales actividades económicas. El peso de esta labor habría de mantenerse hasta la Edad Moderna, pese al receso que supusieron los siglos posteriores a la llamada reconquista. Fue a partir de la centuria del 1500 cuando comienza lo que podría considerarse una verdadera escuela de orfebres cordobeses. Consagrados de manera prácticamente exclusiva a la producción de objetos religiosos, los artífices de esta época llegarían a tener un total dominio sobre los metales preciosos, particularmente el argénteo, que hizo que este gremio comenzase a ser conocido como el de los plateros. El resultado de esta notable habilidad fue la realización de relicarios, vasos sagrados y demás objetos litúrgicos, que fueron demandados por cofradías, parroquias y conventos. Entre las producciones más destacadas se encontrarían, sin duda, algunas de las más suntuosas custodias procesionales que hasta el siglo XVIII se cincelaron en la zona. A pesar de esta significativa importancia, el sector de la orfebrería tampoco estuvo exento de crisis. Fue el empeño de las instituciones y la apuesta personal de determinados artesanos que se resistían a abandonar este oficio, lo que haría que la orfebrería cordobesa volviese nuevamente a recuperar el prestigio que tuvo desde sus orígenes. Desde entonces, la capital se ha convertido en el verdadero núcleo impulsor de esta tradición orfebre, decantándose cada vez más hacia la joyería, en la que fuera llamada "perla de Sefarad".
Fiestas
Carnaval Se está recuperando desde 1982 por iniciativa del Excmo. Ayuntamiento de Córdoba en colaboración con la Asociación Carnavalesca. Tiene lugar, lógicamente, en el mes de febrero, iniciándose con el Pregón del Carnaval. Dentro del programa de festejos se organizan concursos de agrupaciones Carnavalescas en el Gran Teatro, en las modalidades de Comparsa, Chirigotas y Cuartetos. Así mismo, estas agrupaciones realizan representaciones callejeras, con itinerarios previamente definidos, además de distintos pasacalles y espectáculos de animación con luz, sonido y fuegos artificiales. Estas fiestas se amenizan con actuaciones musicales de grupos y orquestas en el casco antiguo de la ciudad. Finaliza la fiesta de Carnaval con una gran cabalgata en la que participan las diferentes agrupaciones carnavalescas, los ciudadanos disfrazados y la banda de música acompañando a la comitiva. Semana Santa La Semana Santa de Córdoba, de profundas raíces costumbristas y religiosas, se celebra durante el mes de abril, y es organizada por la Agrupación de Cofradías Cordobesas en colaboración con el Excmo. Ayuntamiento de Córdoba. Se trata de una manifestación religiosa cargada de significaciones y simbolismo, que celebra la pasión, muerte y resurrección de Jesucristo, festividad que proviene de una tradición heredada de siglos atrás y que ha sido transmitida de generación en generación. Se caracteriza por el discurrir solemne de las procesiones por las calles más significativas de la ciudad, donde el fervor religioso y la emoción se respira por todos los allí congregados. Desde que se inician los desfiles el Domingo de Ramos, con la Hermandad, conocida popularmente como "la Borriquita", hasta la noche del Domingo de Resurrección, más de 50 pasos y un número superior a las 30 cofradías realizan su estación de penitencia, la cual se caracteriza por el silencio y el recogimiento, pero acompañados siempre por el ruido estruendoso de las bandas de cornetas y tambores, amainando su redoble hasta convertirlo en compás de acompañamiento. La mayoría de estas Cofradías o Hermandades tienen su origen en los siglos XVIII y XIX, siendo la más antigua y de mayor tradición la imagen del Cristo de las Penas, que data posiblemente del siglo XIII. Cabalgata de las Batallas de las Flores La Federación de Peñas Cordobesas organiza el primer domingo de mayo un desfile de carrozas engalanadas que anuncian el inicio de las Fiestas de mayo. Córdoba en Mayo El mes de mayo en Córdoba es el mes festivo por excelencia, mostrando la imagen perfecta del derroche de lo andaluz. Desde el primer día, la ciudad se viste de fiesta modificando el escenario de la cotidianidad, con un intenso programa festivo repleto de diferentes eventos: Las Cruces Constituyen el inicio del mayo Cordobés. Se instalan cruces repletas de flores en plazas, pasajes y recintos, que se adornan con utensilios artesanales, mantones, colchas y elementos florales, y en torno a los cuales se organizan verbenas donde se come, se bebe y se baila. El Ayuntamiento, en colaboración con entidades comerciales, convoca todos los años un Concurso de Cruces de Mayo, premiando la belleza y ornamentación de las mismas. Las Romerias Son peregrinaciones que tienen lugar en los últimos días de abril y los primeros de mayo. Los peregrinos, a pie o a caballo, acompañados de carrozas engalanadas para la ocasión, hacen el camino hacia los Santuario de Santo Domingo y de la Virgen de Linares, donde es costumbre comer el tradicional perol cordobés. Cata de vinos Montilla Moriles Se celebra la primera semana de mayo y es organizado por el Ayuntamiento de Córdoba y el Consejo Regulador de la Denominación de Origen de Montilla Moriles. Consiste en una feria de promoción comercial donde los caldos de la tierra toman protagonismo, pudiéndose degustar los mismos, deleitando el paladar de los cordobeses y los visitantes. Los patios Tradición única en el mundo es el Festival de los Patios Cordobeses, que se celebra la segunda semana de mayo. Alrededor de 40 patios particulares, repletos de flores, macetas, pozos y cal, abren al visitante para que éste disfrute con estos reductos de las casas típicas cordobesas, enclavadas en los barrios más castizos, como San Agustín, San Lorenzo, La Judería o San Basilio. En el entorno de los Patios Cordobeses el Ayuntamiento organiza festivales y actuaciones, donde no faltan el cante y el baile. La Feria de Nuestra Señora de La Salud Es la feria más importante, que marca el cierre del Mayo Cordobés. Se celebra a finales de mayo, en torno al día 22, en el recinto del Arenal -el cual acoge las casetas, abiertas a todo el público-, el paseo central y la calle del Infierno. Su origen estaba basado en transacciones de ganado, que siguen celebrándose en la actualidad en el extrarradio de la ciudad. Corpus Christi Es ésta una tradición que ha sido recientemente recuperada. A principios de junio se procesiona la Custodia gótica por las principales calles de la ciudad, acompañada por Los Seises, niños de coro que, vestidos a la usanza del siglo XVI, ejecutan un baile rítmico y sencillo. Feria de la Fuensanta También conocida como la "velá" de la Fuensanta, se celebra el día 8 de septiembre, con una verbena que se desarrolla en los aledaños del Santuario de Fuensanta, organizada por los propios vecinos. Posee dos tradiciones: la compra de una campanita de barro, que sólo se puede adquirir por estas fechas, y la contemplación del "caimán de la Fuensanta", exvoto que está sujeto a una pared de la Iglesia, y sobre el que existe una multitud de leyendas. San Rafael El arcángel San Rafael es el Custodio de la ciudad de Córdoba, y en su honor se han levantado "triunfos" o monumentos en distintas calles y plazas. Se celebra su festividad el día 24 de octubre, y la costumbre es pasar la jornada en el campo, degustando el "perol" cordobés, guiso de arroz con carne.
Gastronomía
La cocina de Córdoba se caracteriza por ser del tipo mediterráneo, es decir, cocina de aceite y cocina de olores. El pasado árabe supone una gran influencia, haciendo que la verdura se guise y constituya un plato por sí misma. También se caracteriza por la preferencia por las mezclas agridulces, así como el empleo de la almendra, de los piñones y de la pasa en los guisos de carnes y verduras. La conquista cristiana aportó las diversas formas de elaborar la carne. Y los judíos dejaron algunos platos tales, como el guiso de habas secas con berenjenas, el gazpacho blanco de harina de habas y, sobre todo, algunos hábitos característicos en la cocina. La cocina cordobesa se abastece principalmente de los productos de la sierra, de la campiña y de pescados frescos, debido a su situación estratégica. De la sierra proceden las carnes de la caza y la ganadería; del valle del Guadalquivir, el aceite, el vino de Montilla-Moriles y Doña Mencía, las verduras y los cereales. Del Valle de los Pedroches y los pueblos cercanos proceden un excelente ganado vacuno, extraordinarios corderos y los mejores cerdos, los criados en el campo con bellota, que dan un jamón excelente. Aquellos cerdos de destete se fríen en trozos pequeños y crujientes, recibiendo el nombre de "cochifrito". Una mezcla de carne de cerdo y vacuno es la especialidad del "flamenquín", tratándose de un filete largo de ternera o de cerdo que, envuelto con jamón, se emborriza en pan y se fríe. Es también típico el rabo de toro, un estofado en el que el rabo aporta su gelatina, espesando la salsa. Los embutidos son igualmente dignos de mención, existiendo dos maneras de elaboración. En la Sierra se cura el chorizo y la morcilla al humo. En la Campiña, la morcilla de sangre y cebolla se hierve, y el chorizo se consume fresco, frito o hervido en vino con tomillo. La caza mayor es muy abundante, exportándose mayoritariamente fuera de Córdoba. Sin embargo se puede degustar como tapa el ciervo, el jabalí y el corzo. En Córdoba hay ciertas preferencias por pescados como el pez espada, el cazón guisado y la fritura de pescado, excelente por la calidad del aceite. Pero lo más característico es el pescado en adobo como, por ejemplo, la japuta palometa. Pero sin duda el plato estrella es el gazpacho, preparado de diversas formas, como el gazpacho de tomate o el gazpacho de almendras, que se toma con trozos de manzana y pasas. Muy típico de Córdoba es el salmorejo, especie de crema del gazpacho sin agua añadida, que se toma con trozos de jamón y huevo duro. También se aprecia la mezcla de culturas gastronómicas en la repostería, donde la influencia árabe está presente en dulces como los alfajores con su sabor a clavo, los dulces de almendra y azúcar y, sobre todo, un hojaldre relleno de cabello de ángel, llamado pastel cordobés. De origen cristiano son las perrunas, los pestiños llenos de canela, los polvorones, etc. Todos estos ricos y variados platos resaltan aún más su sabor regados con los vinos de la tierra, destacando los de crianza de Montilla, Moriles y de Doña Mencía, y los vinos que se han comenzando a producir últimamente, como los blancos de mesa, afrutados, de cosecha, etc.
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